Siguen haciendo la guerra a nombre de la paz

Octubre 10 de 2019

Donald Trump decide retirar sus tropas de Siria, y abandona la batalla contra Daesh, el califato autodenominado Estado Islámico. Esto abre las puertas a un ataque frontal del presidente autoritario y autócrata de Turquía, Recip Erdogan para atacar al pueblo Kurdo, a quienes él llama terroristas por poner en jaque a su falaz democracia burguesa y a su modelo nacionalista de capitalismo.

Para Erdogan esta es su paz: atacar comunidades organizadas que producen alimentos, que han resuelto sus necesidades más apremiantes en medio de una guerra salvaje y absurda contra el fundamentalismo religioso y militar de Daesh (estado islámico), que han sido milenariamente perseguidos, y que además, han mostrado al mundo que otra forma de existencia política, ecológica y antipatriarcal es posible.

Las potencias del mundo deciden quien cae en desgracia, y cuales rebeliones sí son legítimas según sus intereses económicos y geoestratégicos, destruyendo pueblos y arrasando con territorios enteros. Obviamente no les interesa salvar Rojava porque no les conviene dejar viva la prueba de que los pueblos y su auto gobierno pueden superar las tensiones étnicas y religiosas, pueden reconstruir ciudades de miles y hasta millones de habitantes sin que nadie carezca de un techo o de un plato de comida, sin importar su sexo, color de piel, edad o religión.

¡El bombardeo ha empezado! Desde este lunes, Turkia bombardea al pueblo Kurdo, y esa guerra lejana, que veremos una vez más en televisión, con sus obscenas imágenes de bombardeos, ya ha dejado sus primeros muertos civiles. Estos muertos nos duelen, como nos duelen todos los muertos de la guerra que los potentes del mundo les imponen a los pueblos que solo aspiran a construir paz con auto-determinación, a ordenar sus territorios en relación con la naturaleza, con sus ríos, montañas y océanos, en igualdad de condiciones con sus pares, sin Estado y sin dominación de un grupo social sobre el otro, sin capitalismo.

El Congreso de los Pueblos, que es un esfuerzo más a lo largo de la historia de los pueblos para auto-organizarse en los territorios contra la guerra declarada del capitalismo a la naturaleza y a quienes la habitamos, extendemos nuestros más calurosos abrazos a los pueblos de Rojava, que una vez más enfrentan con dignidad un intento de genocidio.

Sepan que la llama de sus sueños sigue encendida del otro lado del planeta. Que no están solxs. Que seguimos aprendiendo de su lucha, de su ejemplo. ¡¡Que seguiremos construyendo y luchando por una Vida Digna, como ustedes nos han mostrado!!

Comisión internacional
Congreso de los Pueblos

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