Del abandono al terremoto: la crisis que golpea el Pacífico colombiano.
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El pasado 10 de agosto Colombia sufrió un grave terremoto de magnitud 7,4. El balance nacional a fecha 31 de agosto, según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), es de 331 personas fallecidas, 4.505 heridas, 136 desaparecidas, 198.720 viviendas averiadas, 37.255 destruidas, 5.849 edificios averiados y 646 colapsados.
Vocesenlucha (LM)
El epicentro del sismo se localizó en las proximidades de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. Este departamento del litoral Pacífico arrastra y lidera los índices de pobreza económica y se hunde en los de desarrollo humano del país. A pesar de su riqueza en recursos naturales, el carácter accidentado, remoto y aislado de su geografía y más de cinco siglos de esclavismo y colonialismo determina su histórico atraso económico.
La región se caracteriza por su gran pluviosidad, biodiversidad ecológica y un sistema hídrico en el que los caudalosos ríos, como el San Juan, Atrato y Baudó, cumplen un papel fundamental como hábitat de numerosas especies de flora y fauna y como vías de subsistencia de las que dependen las comunidades locales para la pesca y el transporte, especialmente ante la falta de vías terrestres de comunicación.
En este contexto de abandono y pobreza el terremoto supone una catástrofe añadida para las comunidades afrodescendientes e indígenas que superan el 90% de la población local. El terremoto se produjo solo tres días después de la toma presidencial de Abelardo de la Espriella y la noche después del terremoto el mandatario ultraderechista comenzó una campaña de bombardeos en la región del Catatumbo como parte de su política de mano dura contra los actores armados y en la que ha anunciado realizar 15 bombardeos en sus primeros 100 días de gobierno.
Precisamente, el conflicto armado en esta estratégica región, con costas en los dos océanos y que constituye la entrada terrestre principal al subcontinente sudamericano, con enfrentamientos entre el Ejército, los paramilitares del Clan del Golfo y el grupo insurgente Ejército de Liberación Nacional constituyen otro factor que lastra al Chocó y que dificulta atender las consecuencias del desastre natural.
Crisis humanitaria y alerta de la Defensoría
La respuesta gubernamental al terremoto ha recibido críticas, entre otras, por su politización, que incluyó restricciones a la recepción de ayuda procedente de países como México y Brasil, la falta de un proceso formal de empalme con los responsables del gobierno anterior en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y el show mediático protagonizado por el propio Presidente que llegó incluso a Quibdó repartiendo balones de fútbol con el nombre de su movimiento político, “Defensores de la Patria”. Por ello, no extraña que la proclamada “Reconstrucción de la Patria Milagro” gubernamental no genere confianza en una región marcada por el tradicional abandono y corrupción institucional.
Ayuda y solidaridad
Quibdó, la capital departamental, ha sido la puerta de entrada de la ayuda humanitaria llegada desde otras partes de un país que se ha volcado en un ejercicio de solidaridad. En las calles se pudieron ver numerosos vehículos de oenegés, iglesias y organizaciones internacionales y, durante las semanas posteriores al sismo, artistas, influencers y youtubers pasaron por el departamento generando un debate sobre su papel con opiniones encontradas entre quienes agradecen las recaudaciones millonarias en ayudas y las críticas a la instrumentalización y espectacularización de la tragedia.
La Red de Derechos Humanos del Pacífico Colombiano
Desde el territorio, otras propuestas comunitarias han sumado el trabajo que vienen desarrollando desde años para atender la emergencia humanitaria. Este es el caso de Karina Rentería, representante de la Red de Derechos Humanos del Pacífico Colombiano (REDDHHPAC), quien se encontraba en la terminal de transportes del municipio de Tadó para desplazarse a un encuentro en Quibdó cuando el sismo sacudió Colombia.
Describe el momento como de mucha tensión y pánico: “La primera reacción fue empezar a llamar a mis compañeros, a mi familia, pero por el desastre se cayó la señal, no había energía y fue muy difícil comunicarnos con familiares, compañeros y amigos. La reacción de la Red desde el día uno fue verificar la magnitud de la problemática en el departamento del Chocó, específicamente en la ciudad de Quibdó, dirigirnos hacia los barrios, ubicar los más afectados y, posteriormente a eso, empezar con ollas comunitarias, acompañamiento a las familias, desde el principio hemos estado con las botas puestas ayudando a nuestra gente.
Cuando se le pregunta porque dieron el paso de involucrarse en la atención a los damnificados por la emergencia responde que “somos defensores de derechos humanos y de la vida, en cualquier circunstancia en la que podamos hacer nuestro aporte allí estaremos acompañando a las personas que más lo necesitan o la gente que históricamente ha sido azotada por la violencia y el olvido del Estado; lo que hicimos fue ponernos inmediatamente en la tarea de empezar una campaña para recoger donaciones y estamos muy agradecidos con cada una de las personas que hasta el día de hoy siguen teniendo la confianza depositada en REDDHHPAC para hacer llegar sus donaciones a través nosotros, hemos logrado recolectar muchas ayudas económicas y productos no perecederos con lo cual hemos cubierto algunas necesidades de los lugares donde donde se ha requerido, aproximadamente en catorce barrios de Quibdó, en varias comunidades del río San Juan, del Alto San Juan, apoyando a la gente con alimentación y medicamentos, productos de personal, colchonetas, en la medida que nos va llegando lo que hacemos es dirigirnos hacia la zona afectada y entregárselas a la gente directamente”.
Respecto a las críticas del reparto de la ayuda contesta que “es lamentable que en el departamento en una circunstancia de estas les siga metiendo politiquería, que muchas de las ayudas estén en una bodega —almacén— y la gente esperando a que sean repartidas para tener qué comer. Nosotros no buscamos a terceras personas, sino que nos desplazamos hacia la comunidades y entregamos las ayudas directamente y garantizamos que lo que cada una de las personas dona pueda llegar a esos hogares chocoanos”.
Aparte de la ayuda en cuanto a productos no perecederos, elementos de salud y otros elementos, REDDHHPAC también orienta a las familias para cumplir con la burocracia del Gobierno para recibir subsidios por daños en las viviendas. Las comunidades denuncian que no reciben información de las alcaldías sobre las rutas de atención a los damnificados y la Defensoría del Pueblo, en una alerta del 28 de agosto, advirtió que aún no ha culminado el censo de afectados, mientras varias comunidades rurales permanecen incomunicadas y sin acceso suficiente a ayuda humanitaria.
“Es muy lamentable que al día de hoy haya habido presencia de Alcaldía y de Gobernación en ciertas comunidades y que la gente ni siquiera tenga una constancia de esas de esas visitas”, se queja la líder social.
Además, las recientes lluvias han colapsado viviendas afectadas por el sismo lo que dificultará demostrar la causa de estos derrumbes y la posibilidad de acceder a los subsidios previstos para el terremoto, tal y como habían advertido anticipadamente algunos pobladores, quienes se quejaban de que la falta de atención y respuesta de las autoridades iba a generar este problema ante unas lluvias e inundaciones que se pronosticaban próximas y que iban a acabar de desplomar construcciones dañadas, generando una nueva emergencia humanitaria.
Por eso Karina insiste en la importancia de hacer visible sus problemáticas: “Tener en cuenta sus peticiones para poderlas dar a conocer al mundo. Ahorita seguimos con nuestra campaña de donaciones para comprar materiales y definir los lugares más afectados y poder empezar la reconstrucción o la donación de materiales para que la gente pueda construir sus casas”.

Un departamento olvidado y en guerra
“El Chocó, históricamente, ha sido un departamento olvidado, que sufre hambre y carece de muchas cosas para que la gente pueda vivir dignamente. Lo que nos mueve es la vocación que tenemos por lo que hacemos, ese cariño tan grande que sentimos por cada una de las personas y yo creo que como humanos debemos ayudar a quienes más lo necesitan. Como corporación, esa es una de las cosas que nos caracteriza: tratamos de ayudar a quien más lo necesita y con lo que esté a nuestro alcance”, explica Karina.
“Desde años atrás, nuestro trabajo está centrado en las comunidades afroindígenas que lamentablemente han sufrido todo el flagelo de la violencia y la poca asistencia del Estado. Ahora el objetivo es seguir presentes, acompañarlas y ayudando a estas comunidades, tratar de visibilizar todo lo que esta gente vive, porque en muchas ocasiones del Chocó solo muestran una parte o la parte que conviene, pero lo cierto es que hay muchas comunidades de este territorio que están invisibilizadas, afectadas no solamente por el terremoto, sino por toda la violencia de la que la gente ha sido víctima, y allá no están llegando los ojos porque, simple y sencillamente, creo que al Estado no le conviene o no le interesa mostrar esa parte de sufrimiento de la gente acá en el territorio”.
Alerta de la Defensoría del Pueblo
La Defensoría del Pueblo en su alerta señaló que el Chocó atraviesa una grave y compleja crisis humanitaria producto de múltiples y simultáneas emergencias: “La violencia armada, los desplazamientos y confinamientos, los daños ambientales y los efectos del terremoto del pasado 10 de agosto afectan especialmente a Pueblos Étnicos y comunidades rurales del departamento. Desde el 10 de agosto hemos advertido un deterioro de la situación de seguridad en la subregión del San Juan.” En su comunicado, constató enfrentamientos entre los paramilitares del Clan del Golfo y la insurgencia del Ejército de Liberación Nacional, que incluyeron ataques con drones; entre las afectaciones a la población civil, la Defensoría destacó que los combates y actividades de los actores armados dejaron tres civiles heridos y restricciones a la movilidad, desplazamientos y confinamientos en diferentes lugares de la región.
“Aunque nuestra mirada estaba centrada en las personas afectadas por el terremoto, también lo cierto es que no dejamos de lado lo que siguen padeciendo las comunidades en muchos puntos del departamento y el tema de la seguridad, las amenazas a los liderazgos en el territorio. Hemos estado también ahí, muy al pendiente, porque sabemos que mientras todo el mundo se centra en ayudar o en armar show mediático, sabemos también la realidad que padecen muchas comunidades, donde ahorita están siendo acechadas y acosadas por actores armados. Nuestro deber es también tratar de estar al tanto y haciéndole seguimiento a cada una de las problemáticas que enfrentan las comunidades y en los territorios”.
Antes de terminar, Karina agradece a cada una de las personas que han aportado para hacer posible llegar directamente a los lugares más alejados y a las personas más necesitadas: “Es de verdad muy gratificante; les estaremos eternamente agradecidos”.