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Crónica de viaje solidario a Venezuela en el verano de 2026.

El pasado 2 de agosto de 2025 un grupo de brigadistas llegamos a Venezuela invitados por la Unión Comunera con el propósito de conocer en profundidad el proceso bolivariano. De nuestra experiencia en aquel hermoso país regresamos con la convicción de que allí estaba realizándose un proceso de transformación social profundo, rico, lleno de matices y contradicciones – como lo es la vida misma–, pero basado firmemente en la construcción de una sociedad alternativa, sustentada en la creación de poder popular, el empoderamiento de las comunidades, y que busca acabar con todo tipo de desigualdad, marginalidad, y en definitiva con la explotación del hombre por el hombre. Un proceso de cambio por el que merece la pena luchar, y del que las organizaciones de izquierda a este lado del atlántico tenemosmucho que aprender.
Tras la agresión del pasado 3 de enero por parte de los Estados Unidos, que se saldó con la muerte de más de cien personas y con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores,llegamos a la conclusión de que debíamos acompañar a ese pueblo hermano en sus horas más difíciles. Más allá de la suerte que corran sus líderes, es el pueblo quien impulsa y materializa las conquistas sociales, y es del pueblo en última instancia de quien depende la supervivencia de cualquier proyecto político. A mayores, el 24 de junio la Guaira y Caracas sufrían el impacto de un doble terremoto que hasta el día de hoy contabiliza 6.483 muertos. Ante esas circunstancias una parte de los miembros de la Brigada del pasado verano hemos seguido trabajando para poder regresar a Venezuela con el propósito de conocer cuál es la situación que atraviesa el país, y poder hacer llegar una modesta ayuda que impulse los espacios de autogestión comunal en esta hora crítica.
Con ese propósito llegamos a Caracas el pasado 7 de agosto aprovisionados con 60 kilos de material médico que entregamos el día 8 a la población de la Guaira a través de la Comuna Socialista San Juan de Caraballeda y la Comuna Socialista Comandante Hugo Chávez situada en la parroquia Urimare (Playa Grande). Dos comunas de larga trayectoria, conquistadas en la movilización social durante la época de Chávez, que sufrieron gravemente las consecuencias del terremoto y que hoy siguen resistiendo en el territorio, con la firme convicción de querer reconstruir sus hogares ante un panorama difícil, en el que buitres y especuladores de todo tipo tratan de sacar tajada de la coyuntura para convertir sus antiguos hogares en un fondo de inversión turístico.
Entre los días 9 y 10 salimos para Villanueva (Lara) donde nos esperaban los compañeros y hermanos de la Comuna Argelia Laya. Esta experiencia comunal, tal y como explicamos en la crónica del viaje del año pasado ,fue resultado de un proceso de recuperación de tierras por parte de las familias campesinas de la región, una región cafetalera, pero afectada profundamente por la crisis derivada del bloqueo y las sanciones impuestos contra el país.Una crisis de la que el movimiento popular de la Unión Comunera ha sabido sacar “fuerzas de flaqueza” para ocupar el espacio abandonado por la institucionalidad. Allí los miembros de esta comuna, después de haber echado a andar una plantación intensiva de tomate, están impulsando la puesta en funcionamiento de un central cafetalero abandonado por la administración y cuya recuperación situaría a esta unidad productiva como contrapeso a los intermediarios privados. Asimismo, están trabajando en ampliar sus vínculos con la comunidad, especialmente la juventud, potenciando espacios dedicados al deporte. Durante nuestra estancia hicimos entrega de los fondos que ha logrado recaudar el Comité de Solidaridad Internacionalista de Zaragoza y que servirán para arrancar la puesta a punto del central. Una campaña en la que todavía se puede colaborar y que será estratégica para el futuro de la región .
El día 10 visitamos en Buria, municipio de Simón Planas (Lara), la Comuna El Negro Miguel, donde los compañeros de la Unión Comunera llevan desde el 2020 tratando de poner en funcionamiento una unidad productiva ganaderaporcina y bovina, así como una explotación de maíz. Una unidad productiva donde las mujeres y la juventud están asumiendo poco a poco un rol de liderazgo. Allá conversamos con los compañeros sobre las necesidades y potencialidades del territorio. El día 11 visitamos las Escuelas de Formación de la Unión Comunera, adscritas a la Comuna de El Maizal, donde mantuvimos un encuentro con compañeros del área formativa y educativa con la disposición de reforzar futuros programas de intercambio dedicados a este ámbito. Entre los días 12 y 13 regresamos a Caracas para preparar las condiciones de entrega de otro paquete de ayuda, esta vez adscrito a la campaña “Estamos con Venezuela” y dedicado a adquirir para las comunas afectadas de la Guaira una serie de motocarros que puedan ayudar con el traslado de personas e insumos a las familias afectadas que decidan permanecer en el municipio.
El día 14 regresamos sabiendo de la importancia que es en estos momentos tan difíciles dar un paso adelante en las labores de solidaridad.Un viejo lema dice que a los amigos se les conoce en los tiempos difíciles, hoy, frente a los Fujimori, los Noboa, los Miley y los de la Espriella… toca, como nunca antes toca articular la solidaridad con el sur global. De ello depende que pueda arraigar una nueva humanidad.
No podemos sino cerrar esta pequeña crónica con un agradecimiento enorme a las compañeras y compañeros de la Unión Comunera por el recibimiento, la atención y el cuidado que nos han brindado durante la estancia. Seguiremos palante, siempre con los de “comuna o nada”.

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