35º Aniversario de la Revolución Popular Sandinista. Zaragoza

Desde el Comité de Solidaridad Internacionalista de Zaragoza, os invitamos a participar en la Celebración del 35 Aniversario de la Revolución Popular Sandinista.

Este año contaremos con la presencia de la Embajadora de Nicaragua en el estado español, Verónica Rojas, que nos informara sobre el proceso actual de La Revolución Sandinista. Después compartiremos con una cena típica nicaragüense y seguiremos celebrando con la actuación musical del cantautor nicaragüense Abraham Castellón.

Os esperamos

 

SABADO 19 DE JULIO DE 2014

19:30h: «Situación actual en Nicaragua» con la Embajadora de Nicaragua Verónica Rojas

21:00h: Cena solidaria nicaragüense (10€) ( Reservas: Rebeca 63902126)

22:30h: Concierto de Abraham Castellón en Homenaje al 35 Aniversario de la Revolución Popular Sandinista

Lugar: Asociación de Vecinos Venecia- Montes de Torrero C/ Granada 43 Zaragoza

 

 

Nicaragua, 1979

Eduardo Galeano (Prólogo de «Memoria del fuego)

En toda Nicaragua

Corcovea la tierra

más que en todos los terremotos juntos. Los Aviones sobrevuelan la selva inmensa arrojando napalm y bombardean las ciudades erizadas de barricadas y trincheras. Los sandinistas se apoderan de León, Masaya, Jinotega, Chinandega, Estelí, Carazo, Jinotepe…

Mientras Somoza espera un préstamo de 65 millones de dólares, que cuenta con el visto bueno del Fondo Monetario Internacional, en toda Nicaragua se pelea árbol por árbol y casa por casa. Enmascarados tras las caretas o pañuelos, los muchachos atacan con fusiles o machetes o palos o piedras o lo que venga; y si el fusil no es de verdad el de juguete sirve para impresionar.

En Masaya, que en lengua india significa Ciudad que arde, el pueblo, sabio en pirotecnia, convierte los tubos de agua en cañones de morteros y también inventa la bomba de contacto, sin mecha, que estalla al golpear. En medio del tiroteo caminan las viejecitas cargando grandes bolsas llenas de bombas, y las van distribuyendo como quien reparte pan.

En toda Nicaragua

Que nadie quede solo,

que nadie se pierda, que se armó la runga, reventó la mierda, el gran corre-corre, el pueblo arrecho peleando a puro pecho contra tanques y tanquetas, camiones y avionetas, rifles y metralletas, todos el mundo a la bulla, de aquí nadie se raja, sagrada guerra mía y tuya y no guerrita de rifa y rafa, pueblo fiero, arsenal casero, a verga limpia peleando, si no te morís matando vas a morirte muriendo, que codo a codo es el modo, todos con todo, pueblo siendo.

Managua

«Hay que estimular el turismo»,

ordena el dictador mientras arden los barrios orientales de Managua, incendiados por los aviones.

Desde el búnker, gran útero de acero y cemento, gobierna Somoza. Allí no se escucha el trueno de las bombas, ni los aullidos de la gente, ni nada se ve ni se huele. En el búnker vive Somoza desde hace tiempo, en pleno centro de Managua pero infinitamente lejos de Nicaragua; y en el búnker se reúne, ahora con Fausto Amador.

Fausto Amador, padre de Carlos Fonseca Amador, es el administrador general del hombre más rico de Centroamérica. El hijo, fundador del Frente Sandinista, entendía de patria; el padre, de patrimonio.

Rodeados de espejos y de flores de plástico, sentados ante una computadora, Somoza y Fausto Amador organizan la liquidación de los negocios y el desvalije total de Nicaragua.

Después , Somoza declara por teléfono:

– Ni me voy ni me van.

Managua

El nieto de Somoza

Lo van y se va. Al alba, Somoza sube al avión hacia Miami. En estos últimos días los Estados Unidos lo han abandonado, pero él no ha abandonado a los Estados Unidos:

– En mi corazón, yo siempre seré parte de esa gran nación.

Somoza se lleva de Nicaragua los lingotes de oro del Banco Central, ocho papagayos de colores y los ataúdes de su padre y de su hermano. También se lleva, vivo, al príncipe heredero.

Anastasio Somoza Portocarrero, nieto del fundador de la dinastía, es un corpulento militar que ha aprendido las artes del mando y el buen gobierno en los Estados Unidos. En Nicaragua fundó y dirigió, hasta hoy, la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería, un juvenil cuerpo del ejército especializado en el interrogatorio de prisioneros y famoso por sus habilidades: armados de pinza y cuchara, estos muchachos saben arrancar uñas sin quebrar las raíces y saben arrancar ojos sin lastimar los párpados.

La estirpe de los Somoza marcha al destierro mientras Augusto César Sandino pasea por toda Nicaragua, bajo lluvia de flores, medio siglo después de su fusilamiento. Se ha vuelto loco este país: el plomo flota, el corcho se hunde, los muertos se escapan del cementerio y las mujeres de la cocina.

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