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Bogotá: crónica de un simulacro ante el coronavirus

COMITÉ DE SOLIDARIDAD INTERNACIONALISTA 25 MARZO, 2020

El nefasto Coronavirus llegó a Colombia. La crónica de una muerte anunciada después de que la enfermedad haya ido regándose por todo el mundo durante meses. Llega a un país rico en recursos naturales pero en el que la inequidad e injusticia social hacen que el sistema sanitario no esté mínimamente preparado para atender la emergencia. Un sistema sanitario incapaz de tratar decentemente las enfermedades ordinarias en las EPS (Entidad Promotora de Salud) que son las empresas que tienen que atender a los enfermos y que recurrentemente dan lugar a noticias por escándalos de todo tipo y quiebras que dejan a miles de ciudadanos sin cobertura sanitaria. En muchas partes del país enfermedades tropicales como el zika, chikunguña, dengue, malaria son endémicas y causan cientos de muertos, con crisis puntuales en determinadas ciudades.

Bogotá: jueves día 18
En este contexto, el jueves día 18 se anunciaba un decreto de la alcaldesa Claudia López por el que se ordenaba un simulacro de 4 días de aislamiento obligatorio para prepararse frente a la propagación en la capital de Colombia del coronavirus. Desde el viernes 19 al lunes 20. En todo el país, alcaldes y gobernadores, ante la falta de iniciativa del presidente Duque comenzaron a tomar diferentes acciones unilaterales.

Los sectores y organizaciones populares preocupadas por esta desigualdad empezaban a tomar iniciativas propias como el reparto de ayuda en barrios populares. En la localidad de Kennedy acompañamos a Ciudad en Movimiento a organizar un modesto reparto de alimentos para familias con escasos recursos. En Colombia el peso de la economía informal es muy importante, los datos oficiales estiman que la proporción de ocupados informales ronda el 46,6%, mucha gente sale a la calle para ganarse el sustento del día y resolver sus necesidades mas inmediatas, sin contrato ni protección social alguna. Es lo que se conoce como el rebusque: vendedores y trabajadores informales de todo tipo. Para ellos comprar para 4 días no es tarea fácil. Son muchos los sectores de la población colombiana que no están preparados para esta emergencia: habitantes de la calle, desplazados internos,…., y población reclusa.

En Colombia, hay 138 penales para 123.078 reclusos, de estos 40.000 no tienen condena. El hacinamiento es brutal; la higiene brilla por su ausencia, se entregan tres kits de limpieza para la higiene personal al año por recluso, en algunas cárceles como la Tramacua en Valledupar no hay agua; los familiares tienen que proveer de comida a los internos. Hay que pagar por todo a los “plumas” (jefes de los patios) y la corrupción al interior es generalizada. El INPEC (Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario) llevaba días impidiendo a lo familiares acceder a la cárcel a visitar a los familiares, afectando de este modo al régimen alimenticio de los reclusos, al no poder entrar comida. Ante la falta de medidas para contener la enfermedad ese mismo día el Movimiento Nacional Carcelario presentó una serie de medidas para que se declarase la emergencia carcelaria a nivel nacional y se convocó a familiares de reclusos, amigos y a todos los centros penitenciarios del país a sumarse a un cacerolazo nacional para exigir la declaración de emergencia carcelaria.

Bogotá
Foto: Johan González, @Jgonzalezs_92 (Instagram) para Colombia Informa


Putamayo: viernes día 20
El viernes 20 recibimos la noticia del asesinato en la vereda Nueva Granada, del municipio Puerto Asís, en Putumayo, de un líder campesino del CNA (Coordinador Nacional Agrario), Asociación Campesina de Puerto Asís -Asopuertoasís- y del Congreso de los Pueblos. Marco Rivadeneira se encontraba en una reunión de sustitución voluntaria de cultivos ilícitos cuando fue sacado de la reunión y asesinado por tres hombres armados. Un líder muy reconocido que había participado con nosotros en diferentes actividades. Un mazazo, otro en la larga lista de mas de 800 asesinados desde la firma de los acuerdos de paz. Ese día fueron asesinados al menos otros dos líderes en diferentes puntos de Colombia. Las masacres de líderes y ex combatientes de las FARC han continuado durante estos días, a pesar o aprovechando las medidas de aislamiento implementadas a lo largo del país. El submundo criminal que impide que la participación política en Colombia sea efectiva continúa imponiendo sus designios de muerte y dominación política, una situación que se prolonga desde hace mas de 60 años.

Bogotá
Marco Rivadeneira, líder campesino del CNA asesinado. Foto: Johan González, @Jgonzalezs_92 (Instagram) para Colombia Informa.


Bogotá: sábado día 21
El sábado 21 no pudimos acudir a acompañar en el Putumayo a los compañeros que despedían a Marco. El Gobernador del Putumayo dictó un decreto que impedía a los extranjeros entrar al departamento. Entre tanto, en Bogotá surgían criticas respecto a que el simulacro se entendió por muchos como una especie de puente festivo para salir desde la ciudad a otros puntos del país, con el riesgo de extender el contagio. Esa tarde, en un pronunciamiento conjunto con el presidente de la República, Iván Duque, la alcaldesa de Bogotá, anunció que el simulacro de aislamiento preventivo obligatorio sería extendido hasta la medianoche del siguiente martes 24 de marzo con el objetivo de que quedara unido a la cuarentena del país decretada por Duque hasta el 13 de abril.

La cárcel: domingo día 22
El domingo 22 las jornadas de protesta convocadas en diferentes cárceles del país tuvieron un resultado fatal en Bogotá. En la cárcel modelo la protesta y cacerolazo se transformó en una masacre de 23 muertos a manos de las autoridades encargadas de velar por la seguridad e integridad de los presos.

Fuera de la cárcel: lunes día 23
El lunes 23 decenas de familiares se agolpaban en las cercanías de la prisión esperando conocer los nombres de los fallecidos ante la falta de noticias oficiales. En lugar de recibir explicaciones del INPEC, la policía cargó violentamente contra ellos en diferentes ocasiones y la Fiscalía de la Nación emitió un comunicado en el que asumía la versión del gobierno y en la que únicamente se mostraba interesada en investigar porque los presos tenían teléfonos al interior de las cárceles en lugar de las causas y responsabilidades en la masacre. Ese mismo día el Director General del INPEC, Norberto Mújica Jaime, y la ministra de Justicia, Margarita Cabello, tomaron la decisión de decretar la emergencia carcelaria por temas de salud y orden público. Las siguientes medidas serán importantes y necesarias excarcelaciones de presos. Una decisión que viene a respaldar las reivindicaciones de los presos pero que llega después de un alto coste en vidas.

En los medios se presentó el decreto 444 del Presidente de Gobierno, en él se prevé detraer recursos de las administraciones locales para financiar, entre otras cuestiones, un fondo creado para mitigar la emergencia del coronavirus para “efectuar operaciones de apoyo de liquidez transitoria al sector financiero a través de transferencia temporal de valores, depósitos a plazo, entre otras» y “proveer directamente financiamiento a empresas privadas, públicas o mixtas que desarrollen actividades de interés nacional”, es decir, bancos y grandes empresas.

Bogotá
Foto: Johan González, @Jgonzalezs_92 (Instagram) para Colombia Informa.


Colombia: martes día 24
El martes 24, que se preveía de transición, antes del comienzo de la cuarentena en toda Colombia, aunque afectada por la prórroga del simulacro en Bogotá, fue un día con mas presencia de gente en la calle. En el transmilenio muchos trabajadores se dirigían a sus puestos de trabajo y se empezaron a ver algunas escenas de violencia, algunos saqueos en supermercados y de vendedores informales reprimidos por la policía en las calles. También llegaban imágenes de otras partes del país como las procedentes de Manizales en las que la gente se congregaba esperando inútilmente el reparto de una ayuda de las autoridades locales atraídas por un bulo.

La pandemia global que ahora afronta Colombia se entrecruza con sus propias pandemias crónicas (enfermedades tropicales, violencia paramilitar y estatal,…) y las medidas de aislamiento no serán extrañas ni novedosas para los millones de colombianos y comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas que han tenido que desplazarse y buscar refugio como consecuencia de los enfrentamientos del conflicto interno o por el empuje de proyectos extractivistas para los que la gente es un factor innecesario en el territorio. El Presidente Duque que tenía su particular crisis política antes de la llegada del virus por los escándalos como la “ñeñe política” (compra de votos durante el proceso electoral por el que resultó elegido) y el Paro Nacional (protesta social ante las medidas neoliberales que pretende aplicar en el país) tendrá un respiro como consecuencia de la desmovilzación social en la calle que el aislamiento conlleva. Duque no parece el más idóneo para asumir los retos de esta crisis y sus prioridades hasta la fecha no han estado del lado del pueblo colombiano. El resultado y evolución de la cuarentena se antoja difícil, mientras los números de contagiados crecen rápidamente hasta alcanzar los 378 casos (en estos momentos).

En estos momentos, las iniciativas de autocuidado y grupos de solidaridad emprendidas desde organizaciones sociales son más necesarias que nunca y buscar otras formas de reivindicación, participación y lucha política una cuestión de primer orden para las clases populares que difícilmente van a poder “aguantar hambre” encerradas en sus casas durante esta pandemia.

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